viernes, julio 05, 2013

LA OTRA FORMA DEL VENENO por José Luis Zárate


En ocasiones, cuando Londres se debatía entre la lluvia y la niebla, Holmes cedía a la melancolía, a la solución de droga al 7%, a sus recuerdos.
- ¿Sabe, Watson, que uno descubre que la peor arma no es el filo o el revolver? Es el veneno lento. Hay un par de casos en que una bala habría sido más misericordiosa. A veces, como en el caso de nuestro pobre Sr. Baskerville, se usa el miedo como arma, que sea el temor el que se levante contra la víctima, o la culpa y a veces el amor, la tristeza, la soledad. Tarde en descubrir que el suicidio era un asesinato. El motivo era baladí. Si el Profesor Moriarty tomó parte fue, tal vez, porque deseaba probar una nueva forma de matar. El cuarto de la víctima intacto. Ni un rastro de otra persona cuando decidió colgarse. Lo extraño es que escogiera un dintel para la cuerda. Que había derribado una escultura que descansaba ahí para hacerlo. ¿Por qué? ¿Para qué tomarse la molestia en los últimos momentos? En fin, los detalles en este caso no importan. Había residuos sobre la estatua que un buen cristal de aumento mostraron, ya sabe mis métodos. No puede ocultarse de mí un hurón, un sabueso real, una criatura que se mantuvo el tiempo suficiente en un lugar para dejar múltiples rastros. No había nada que su especie considerara adecuado en ese sitio, nada cómodo, nada pertinente. Así que era fácil deducir que fue obligada, amaestrada a permanecer ahí. ¿Por ello se colgó ese pobre hombre? ¿Para huir de esa bestia? Fue cuestión de seguir a los amaestradores, de encontrar a uno que gastara más de lo normal. El desgraciado no sabía siquiera que su mascota había sido el arma. Miré otra forma del veneno. Oh, mi querido Watson, pude tocar al mal. Era negro. Con qué miedo, con qué espanto, lo escuché graznar (no me lo esperaba, debo confesarlo): Nunca más.

1 comentario:

RECOMENZAR dijo...

un deleite leerte