(DeviantArt de Mednessism)

Mientras reparaban la rueda, prendieron una fogata, en medio de la nada. Miré hacia el carro, para ver si salías a compartir con nosotros tanta estrella brillante y tanto vacío como el que nos rodeaba.
Frente a mí, el hombre-cocodrilo se permitió relajarse. El enano dejó de hacer piruetas tontas, y la mujer barbuda se dedicó a su viejo vicio de chuparse la punta de los bigotes.
Hacía frió y ninguno habló. No había de qué.
Sentí tus brazos a mi alrededor. Serpientes azules, cielos, aves y al final de ellos tus finas manos de princesa.
Me recargué en tus delicados pechos color jade, y cerré los ojos.
En la oscuridad vi los monstruos rodeándonos: hombres y mujeres con expresiones de asco, lástima, horror.
Me besaste la cabeza, delicadamente y me convenciste que ahora, aquí, estábamos a salvo.