viernes, julio 09, 2010

BUEN VIAJE, CUERVO





Uno vez, hace 20 años planeamos acompañar a Juan Hernández Luna al Registro Civil, Marco Rodríguez disfrazado de guarura, Silvia de enfermera, yo de medico corrupto, y Juan, el Cuervo para los amigos, de millonario desahuciado que iba a casarse en articulo mortis.
No puedo dejar de pensar en ello.
Uno de los primeros amores de Juan fue el teatro, y nunca lo abandonó por completo. Adoraba los complicados performances en donde sólo él entendía el sentido y eso era el chiste de ellos.
Ayer, mediante facebook llegó la noticia: Juan Hernández Luna acababa de fallecer. Twitter mediante nos enteramos de detalles: paro respiratorio, mucho tiempo enfermo, traslado a Puebla.
Alberto Chimal buscó la difícil confirmación antes de retwittear la noticia, Bef se comunicó con las personas cercanas a Juan, yo retransmití la noticia sin confirmar, sin creerlo, sin pensar, sin querer pensar en que el Cuervo ya no estaba aquí.


No me era difícil imaginarlo con esa sonrisa irónica, encendiendo un cigarrillo, muy contento de que la red electrónica pudiera crear un fantasma de indeterminación.
Sé que el golpe no acaba de llegar aún. Juan es parte de mil historias de mi vida (Juan, Gerardo Porcayo y yo apretujados ante una pantalla verdosa leyendo una novela escrita por uno de nosotros, fascinados por la portentosa capacidad de una PC comodore 64, las noches en El Alto tomando café cargadísimo a deshoras planeando un futuro lleno de libros, charlas y mucho más café de esos, y etc., etc. etc. por horas, días, años)
Quiero creer en que es otro performance, Cuervo. No quiero decirte adiós, amigo. No quiero que no vaya a haber otro café de olla y tu risa profunda resonando mientras planeas algo para desconcertar, algo para maravillar, algo para escribir.
Tú decías que ibas a morir al pie del renglón y sonreímos por qué no pensamos que morir fuera algo factible.
No puedo, literalmente no puedo, hacer más que desearte un buen viaje, Cuervo.





1 comentario:

alejandra barbery dijo...

cuánto amor en cada línea. Su escrito emociona.