Ellas eran etéreas, insustanciales, mágicas. Su tacto suave como la luz.
Se han ido, hasta la última de las hadas regresó a su mundo.
Duele el abandono, la distancia. Pero más la sombra de sus caricias recorriendo nuestra piel.
Se han ido, hasta la última de las hadas regresó a su mundo.
Duele el abandono, la distancia. Pero más la sombra de sus caricias recorriendo nuestra piel.









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