Las cadenas, las cuerdas, los reproches, las suplicas, los chantajes, las esposas de hierro, el acero, los alambres las han conservado a nuestro lado. Las abrazamos en las noches, inertes y pálidas, y – a veces – vemos sus sombras volar libres, y no sabemos si en verdad hemos conservado o perdido a nuestras hadas.
sábado, marzo 13, 2010
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