No hay un momento específico en que dejemos de creer, simplemente se van desvaneciendo la fuerza de las imágenes, los porqués nos importaban algunos símbolos, crecemos y la magia y el asombro pueden dejarse atrás.
Los años, la rutina, el olvido han hecho que perdamos a las hadas, y trajinamos en lo diario sin darnos cuenta siquiera, y con un gesto distraído alejamos ese rumor de alas que molesta nuestro oído.
Los años, la rutina, el olvido han hecho que perdamos a las hadas, y trajinamos en lo diario sin darnos cuenta siquiera, y con un gesto distraído alejamos ese rumor de alas que molesta nuestro oído.









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