Apago el rumor del mundo, las mil voces testigos de milagros y desastres.
Cierro los ventanas a la noche desorbitada, a las estrellas sangrantes y la luz muerta que ilumina la hecatombe.
Me abro a ti, mi carne a tu disposición, a lo único nuestro.
Recorres con tu piel la historia escrita en la mía: los desastres y milagros, las estrellas muertas y las hogueras.
Profecía o memoria. No importa.
No mientras pintas lenta, laboriosa, delicadamente un Dios en llamas.
Cierro los ventanas a la noche desorbitada, a las estrellas sangrantes y la luz muerta que ilumina la hecatombe.
Me abro a ti, mi carne a tu disposición, a lo único nuestro.
Recorres con tu piel la historia escrita en la mía: los desastres y milagros, las estrellas muertas y las hogueras.
Profecía o memoria. No importa.
No mientras pintas lenta, laboriosa, delicadamente un Dios en llamas.









2 comentarios:
Es como si este blog formase parte de una ficción más general y envolvente.
Y como si su autor fuese un personaje más junto con las hadas, los seres que deambulan sobre un mundo tatuado en la piel de ellos mismos, los hoteles que avanzan milímetro a milímetro... De otro modo no se explica, no se comprende que este blog no cuente con 100, 1000, 10000 comentarios en cada entrada. Y ese misterio sería, justamente, el argumento de esa ficcion más amplia, quizá escrita también por el mismo Jose Luis Zárate.
Publicar un comentario