Grabaste en mi palma el dibujo impreso en tu rostro, en cada una de mis yemas el mapa de tu piel.
Para siempre, murmuré durante el dolor incesante.
Pero el dibujo pierde definición, en los dedos los colores palidecen, el diseño sin fuerza ya: el vórtice ha dejado de girar.
Te desnudas lentamente, a mi lado, y subes a mi cuerpo como cada noche. Y yo te beso, y abrazo y trato de retenerte en los sentidos.
Y sé que en el momento en que mis manos se encuentren limpias, te habrás ido.
Para siempre, murmuré durante el dolor incesante.
Pero el dibujo pierde definición, en los dedos los colores palidecen, el diseño sin fuerza ya: el vórtice ha dejado de girar.
Te desnudas lentamente, a mi lado, y subes a mi cuerpo como cada noche. Y yo te beso, y abrazo y trato de retenerte en los sentidos.
Y sé que en el momento en que mis manos se encuentren limpias, te habrás ido.









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