Hasta el último de sus días cumplió la ley pero no por creer en ella.
Si nunca mató a nadie no fue por la moralidad ni la ética, que le eran indiferentes.
Los psicópatas no conocen el miedo, ni la empatía.
Simple y sencillamente sucedió que nunca encontró oportunidad de ejercer sus apetitos malsanos.
En vano esperaron sus trampas y cuchillos.
Qué duro es ser asesino serial de hadas.
Si nunca mató a nadie no fue por la moralidad ni la ética, que le eran indiferentes.
Los psicópatas no conocen el miedo, ni la empatía.
Simple y sencillamente sucedió que nunca encontró oportunidad de ejercer sus apetitos malsanos.
En vano esperaron sus trampas y cuchillos.
Qué duro es ser asesino serial de hadas.





















