martes, diciembre 15, 2009

INC.

(Flickr de strejicigor)


Si bien es cierto que llegará el punto de saturación en el cual el producto causa ya no deseo ni satisfacción sino cansancio e inclusive repugnancia, es necesario aprovechar la ventana inmediata en la que el público pide más, lo cual no quiere decir producción en masa sino productos exclusivos que adquieran el brillo de únicos, solamente degustados por unos pocos afortunados, que se puede traducir en ganancias enormes. No más presentaciones de hadas, basta de fotos, y artículos, vestidos y objetos que usaron. Exclusivo. Por eso ahora tenemos mermeladas de hadas, bebidas de hadas, cortes precisos, filetes, jugosos kilos de hada.




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