Nadie sabe que ellas nos resguardan de las hadas, de sus costumbres inhumanas y sus apetitos secretos, todos ignoran que pueden ver su verdadera forma, oculta en la magia, y las garras, dientes y formas secretas.
Algún viejo alquimista empezó, una sociedad secreta de esas que han salvado al mundo muchas veces sin que lo sepa nadie, mil héroes ignorados que descubrieron el cómo y les pasaron a ellas la tarea eterna, el peso enorme de protegernos.
Pero eso no evita el horror, el espanto, el miedo eterno con que las muñecas miran a las invisibles hadas, contenidas apenas por sus ojos de porcelana.
Algún viejo alquimista empezó, una sociedad secreta de esas que han salvado al mundo muchas veces sin que lo sepa nadie, mil héroes ignorados que descubrieron el cómo y les pasaron a ellas la tarea eterna, el peso enorme de protegernos.
Pero eso no evita el horror, el espanto, el miedo eterno con que las muñecas miran a las invisibles hadas, contenidas apenas por sus ojos de porcelana.









2 comentarios:
Ahora comprendo este abrazo misterioso.
Saludos.
en el último de los x-men madrean a una mutante-hada
igual y lo checas
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