domingo, agosto 30, 2009

A LA PRÓXIMA


Hasta el último de sus días cumplió la ley pero no por creer en ella.
Si nunca mató a nadie no fue por la moralidad ni la ética, que le eran indiferentes.
Los psicópatas no conocen el miedo, ni la empatía.
Simple y sencillamente sucedió que nunca encontró oportunidad de ejercer sus apetitos malsanos.
En vano esperaron sus trampas y cuchillos.
Qué duro es ser asesino serial de hadas.


2 comentarios:

costa sin mar dijo...

me recordó un texto del monzó

León M. dijo...

Las hadas están ahí para muchos de nosotros, por qué asesinarlas?? Me sería más fácil matar lo que no puedo ver...