Entras a la recámara con el estruendo de los tatuajes.
Gritos rojos en tus brazos, siseantes verdes en las piernas. El crepitar del negro te recorre, el denso ritmo de los dibujos.
Yo simplemente cierro los ojos para descansar en el silencio.
Gritos rojos en tus brazos, siseantes verdes en las piernas. El crepitar del negro te recorre, el denso ritmo de los dibujos.
Yo simplemente cierro los ojos para descansar en el silencio.









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