(Flickr de Tom Hoops)
Ying, yang no son los únicos símbolos complementarios. Encontramos un ideograma, una frase-imagen que sólo era coherente, cierta, en dos partes. La imprimimos en nuestros cuerpos convencidos de que nunca íbamos a separarnos.
Que el amor es para siempre.
Ahora, solo, veo mi cuerpo tatuado: la frase dividida.
¿Debo grabar la otra mitad en un cuerpo nuevo?
¿La verdad puede articularse dos veces?
Que el amor es para siempre.
Ahora, solo, veo mi cuerpo tatuado: la frase dividida.
¿Debo grabar la otra mitad en un cuerpo nuevo?
¿La verdad puede articularse dos veces?









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