De pronto te la encuentras un día cualquiera. Tienes prisa, compromisos. Ella sólo historias que no han terminado bien, y distancias que ha recorrido sin ti. Han pasado demasiados años. Ya no son los que eran, lo compartido una vez está irremediablemente perdido. Tratas de despedirte lo más rápido posible, sin que se note, pero ella aún puede leerte como un libro, apenas se rozan las mejillas en la despedida, la ves irse en medio del frío y lo gris del día, y sientes todo el filo de la nostalgia, el tiempo y las oportunidades perdidas, y sigues tu camino sin permitirte pensar que algunas hadas nunca pierden su magia.
jueves, julio 23, 2009
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2 comentarios:
Amigo José Luís, que cierto este texto. Ayer me encontré con una de aquellas hadas.
Te dejo un gran saludo y te felicito por tu blog. Lo voy a agregar en nuestros enlaces así nos mantenemos conectados.
Te dejo un saludo desde minificciones.com.ar
Delfín
:)
¿Qué podemos contra las hadas?
pero ¿qué haríamos sin ellas?
Un saludo
z
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