jueves, junio 25, 2009

TODO

(Flickr de HYG)




Nadie puede reconocer a simple vista un hombre que lo ha perdido todo. Frente a la basta mesa del hostal quien estuvo en las más ricas mesas de Europa, frente a doctores, filósofos y científicos, bebe su cerveza agria de soledad.
Una algarabía allá afuera, voces temerosas, llantos, desesperación, notas de la música discordante que conoce bien.
— Viene, ahí viene — grita la gente del pueblo que duda entre enfrentar la amenaza o huir.
Huyan, piensa el hombre que una vez fue doctor. No lo pierdan todo. Como yo.
Una silueta terrible a lo lejos.
La gente se dispersa, gritando el nombre del terror:
— ¡Frankestein! ¡Frankestein!
El doctor suspira. El monstruo le arrebató todo. Incluso su nombre.






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