jueves, junio 18, 2009

MAGIA





Sin más paisaje que las enredaderas que cubrían el palacio, sin otro horizonte que el vegetal, no era extraño que — al sexto año de la espera — la princesa dibujara con tinta y agujas una pequeña flor en el tobillo. Después fue una enredadera subiendo por la pierna, cubriendo los muslos, delicadas hojas acunando sus pechos, después flores, rosas, ramas, cubriendo lentamente el rostro.
El Príncipe Azul llegó, eventualmente, apartó las enredaderas, destrozó las ortigas, con su espada fue abriéndose paso entre lo vegetal, llegó a la habitación de la amada, y partió en dos el último obstáculo.
Magia negra, pensó con asco, mirando a la selva abierta derramar sangre roja.




4 comentarios:

an dijo...

uff.. buenísimo!!

José Luis Zárate dijo...

An:
Un millón de gracias por todos los comentarios.
Es un placer cuando los textos pueden despertar sensaciones y ecos en otras personas.
Los comentarios me animan a seguir
Gracias


z

Peatonal: Ciudad de México dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ponx dijo...

anímate más! hace unas semanas que sigo tu blog. Este textito me mató. Saludos.