viernes, junio 19, 2009

ÁRBOL



Despierto a la sed, al cansancio, al vacío donde habito. Recorro las recámaras vacías. Lenta, dolorosamente me arrastro a la cocina. Miro mis manos secas sirviéndose un poco de agua, siento el líquido ardiente en las grietas de los labios.
Observo, durante un instante, mi cuerpo desnudo, el árbol que durante tantos años dibujaste.
Como ha cambiado la carne que lo sustenta.
Regreso al lecho, a las mil hojas secas que ahí me aguardan.


1 comentario:

an dijo...

felices sueños