sábado, junio 06, 2009

AMOR



Algunos gritos que se apagan, alguien que corre y se detiene, un silencio que va anegando todo el pueblo. Ninguna luz se enciende en la oscuridad. Debimos seguir los consejos del cazador, debimos reforzar los aceros y los hechizos. Debimos dejarla libre antes, debimos no herirla tanto, debimos…
Llega. La puerta se aparta por sí sola, las armas saltan de mis manos, lanzo el fuego a su rostro y ella lo aparta casi sin darse cuenta.
Debería llegar con garras, colmillos, con gritos de locura.
Pero es un hada.
Me mira, compasiva. Roza mi piel, con ternura. Me acuna y siento que regreso al hogar.
Me mata con cariño, me destroza dulcemente. Me dice que me ama y le creo, y beso su rostro lleno de sangre (mi sangre) y me digo que es una dicha verla mientras todo se apaga.




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