sábado, mayo 16, 2009

MARATÓN

(Flickr de Gracie Magee)


Cuesta trabajo correr tan despacio, quedarse a mitad de todo tan consistentemente que empiezan a dejarnos a un lado. Pocos, muy pocos pueden alcanzar el ritmo de lo inmóvil. Pero lo intentamos porque sabemos que, de persistir, tarde o temprano alcanzaremos la velocidad del olvido.


2 comentarios:

Alejandro Ramírez dijo...

Extraordinario.

ohnegott dijo...

¿Y seremos involvidables?

Hasta que me atreví a comentar, maestro.

Por cierto, la palabra de verificación fue cylli, que bueno que no fue silly.