sábado, abril 18, 2009

TICONDEROGA 2H

(Flickr de yodraws)

Tomo el lápiz, lo introduzco lentamente en la máquina. Zumba dulcemente y siento la vibración en la madera. Al mismo tiempo el poder de las cuchillas circulares y la agonía del objeto reducido a polvo. En la puntas de los dedos la víctima y el verdugo. Me pierdo en la sensación, hasta el súbito dolor, trato de apartarme pero soy la máquina que no va a dejarme escapar y ese pobre que ha caído, también, en la trampa.

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