lunes, abril 27, 2009

SEÑUELOS


La época victoriana, rica en descripción de hadas, también lo es en manuales para los cazadores. Alas, aspecto etéreo, luces vivas en medio del mar vegetal. Miramos los bellos grabados, tocamos esas páginas amarillas y sabemos que todo ha cambiado. Las hadas se han mudado a las ciudades, se han ocultado imitándonos, sólo se puede saber si lo son mediante autopsias o en un descuido de su parte. Y nosotros tomamos bebidas amargas en asientos de plástico, y miramos alrededor y sabemos que algo se nos escapa, que hay un método, un modo, una lógica, un rasgo, un atisbo, un signo, una marca, algo que permita identificarlas pero, para ello, debemos conseguir antes un hada, para compararla. Y yo propongo cobrar piezas y desechar las inadecuadas, y otros armar trampas, y alguno más atraerlas con señuelos y nos ponemos a discutir sobre el método adecuado, el arma precisa, la red exacta, y sentimos que el mundo hierve de hadas pero nosotros no las vemos.


4 comentarios:

hipatia2008 dijo...

Huy, qué complicado sistema. En cambio para mí todo es muy sencillo: yo soy mi propia hada.

hipatia2008 dijo...

AMO la época victoriana. Es que me gusta mucho la hipocresía cuando se vive de forma tan artística.

José Luis Zárate dijo...

Hipatia.
Y los fantasmas victorianbos: jeckyll and hyde, Jack the ripper, Sherlock Holmes...

hipatia:
Menos mal que no te conocen los cazadores de hadas. :)

hipatia2008 dijo...

Deja te presumo: hace un par de añitos fui a Londres y tomé el tour de Jack el Destripador (soy su más grande fan y colecciono todos los libros que lo mencionan). Me tomé una cerveza en el Ten Bells (el pub de donde sacaba a sus víctimas) al lado nada más y nada menos que de Patricia Cornwell, quien tomó el mismo tour y tomé cientos de fotografías del asfalto donde alguna vez aparecieron todos los cadáveres. Busqué sangre, pero ya no había. También conocí la casa de Sherlock en Baker Street y... olvidas lo más importante: el Museo de Cera de Madame Tussaud.