miércoles, marzo 04, 2009

TIEMPO DE ESPERA


Nada podíamos hacer. Las comunicaciones sólo avanzaban a la velocidad de la luz. Una pausa inapreciable en comunicaciones planetarias, pero perceptible cuando llamábamos a la Luna, Marte, los satélites exteriores. Entre más lejos más largo el intervalo entre el momento en que se hablaba y alguien contestara. Minutos, horas, días, dependiendo. Y tú en la sonda de exploración, progresivamente lejos. Aprendimos (día a día) a no esperar respuestas inmediatas, desearnos felicidades con meses de anticipación. Aprendimos que vivíamos en diferentes islas de tiempo, y que los mensajes en las botellas siempre se encontraban desfasados, pero era todo el contacto que teníamos así que fuimos perfeccionándolo, conseguimos que el silencio participara, y muchas veces la espera era más expresiva que nuestras pocas palabras. Regresaste, vivimos juntos, hace un año que no nos hablamos y nunca hemos estado más cerca.

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