lunes, marzo 09, 2009

SEXTO DÍA

(Carl Kleiner)
En el principio sólo había tinieblas, y ella dijo: hágase la luz y la luz fue hecha, lo suficiente para que no se golpeara un dedo en la esquina de los muebles. Hizo el firmamento y el mar, y separó las aguas para que resurgiera la mesita de té donde había dejado sus apuntes. La vegetación y su ensalada crecieron a una orden suya. Creó el sol y la luna, y un par de manecillas que marcaban lo tarde que era. Creo animales y seres marinos, y se divirtió mirando una ballena surgir de la alfombra, y una jirafa curiosear arriba de los libreros. Miró su flamante luna nueva y se dio cuenta de que era la tarde y noche del sexto día y se dijo que era tiempo de descansar, al menos un día, estaba exhausta de tanto estudio, y práctica en su cuarto. Planeaba dormir e irse el lunes temprano a su examen de Terraformación.

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