martes, febrero 17, 2009

SORPRESA


La máquina del tiempo se podía hacer con elementos caseros, era barata y sencilla. E inútil. El pasado era inamovible. Sólo podía documentarse y nada más. Todo viaje se hacía por nostalgia. De esos tiempos, del ayer personal: infancia, adolescencia, primeros amores. Sobre todo eso: amores perdidos. Una oportunidad de verlos de nuevo, de hablar con ellos antes del fin. Por que el pasado no podía transformarse y los adioses eran para siempre.
Fue una amarga sorpresa abrir la puerta y encontrarse consigo mismo, con ella tomándolo de la mano. Se miraron los tres, sabiendo qué significaba eso.

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