
Desde que decidimos mandar sólo a las Inteligencias Artificiales a las juntas laborales ganamos tiempo, las relaciones de trabajo mejoraron, y cumplimos mejor las cuotas. En contra, las IAs aprendieron a odiar.
Si tienes suerte, realmente suerte, lo último que verás en este mundo sera el techo blanco de un hospital, un suero goteando cerca de ti... Todo lo demás es cuenta atrás.

0 comentarios:
Publicar un comentario