domingo, agosto 31, 2008

HOTEL De paso


Sabes que no es un buen hotel cuando las sábanas no están del todo limpias, y cuando las almohadas conservan, agrios ya, algunos sueño ajenos.

viernes, agosto 29, 2008

HOTEL Venus


Los hoteles en celo llaman con un aroma sutil que sólo cierto tipo de huéspedes perciben. Entonces van llegando, entran en habitaciones invitadoramente abiertas y empiezan un ciclo de polinización del cual sabemos realmente poco.

jueves, agosto 28, 2008

QUITZÄ


Un nuevo cuento traducido al italiano, gracias a la labor de Gianluca Torconi. Aqui.




El objetivo de todo sitio es la rendición última.
Que los defensores abran por voluntad propia las puertas, dispuestos ya a la rapiña de los vencedores, al fuego y el sacrificio.
Las manos sobre los últimos cerrojos, el instante en que se dicen que — con esa acción — tal vez estén dando permiso para la masacre.
El objetivo ultimo del sitio, es /por supuesto/ las almas de quienes osaron detener a los conquistadores. Quienes comandaron la resistencia deben abandonarla, sin esperar perdón alguno, seguros de que sus cabezas adornarán los estandartes enemigos.
Derribadas las protecciones, abierta la ciudad se espera el seguro paso de los vencedores, llenos de la serena ferocidad de la victoria. Ellos traen las nuevas ordenes, los nuevos dioses, los destinos frescos de cada uno de los sitiados que (exhaustos) los miran pasar como si no tuvieran nada que ver con su destino.
Después de tantas horas, de tanta lucha, el miedo es algo rancio, minúsculo que no puede vencer al cansancio, al hambre, al abandono.
Poco a poco, empiezan los llantos nuevos, a levantarse el fragor del botín, la sangre a correr por las calles, humo vivo recorriendo el cielo.
Quitzä dejó caer el arma última.
No más resistencia, ni batalla.
El triunfo era del sitio.
No hubo gritos, felicitaciones por parte de los vencedores. Nada, más que el silencio multitudinario con el que siempre combatieron.
El hombre desnudo, quien había cargado sobre sus hombros la responsabilidad de la derrota hubiera esperado la misericordia del sacrificio, un verdugo saliendo a su encuentro, mil brazos tendiéndose ansiosos de su carne, del corazón que latía — exhausto — en su pecho.
Nada.
Nadie.
— Quitzä es suya — gritó para salvarse del silencio, por qué debía decirlo claramente.
No hubo respuesta, pero no podía exigir ninguna.
Las reglas las dictaban los otros.
Era la razón, los ciclos, la cordura del vencedor la que regiría.
¿Deseaban esa nada?
Esa nada la ganaron en los mil días de asedio.
El hombre hizo un gesto, los primeros avanzaron hacia los sitiadores, seguros de que eran la sangre inaugural de la matanza. No había otra alternativa. Todas murieron, fueron terminándose durante el sitio.
Cuando se rindieron sabían a qué.
El invasor sólo daría volumen al horror, establecería las pautas de las muertes.
Nada gritó a lo lejos, entre las plantas, en las líneas enemigas. Ningún sonido en la espesura, ni aves, ni monos, ni las voces de los que avanzaron primero.
— Los devoraron — pensó el hombre desnudo, porque era un pensamiento menos atroz que desaparecieron entre el enemigo.
Poco a poco los habitantes de Quitzä se levantaron de la tierra, y fueron al borde último, al camino roto por la vegetación que nadie reparó nunca, ocupados en la supervivencia.
Detrás de esas hojas verdes, detrás... el destino.
Tal vez uno diferente por cada uno que entrara ahí. No importaba. Lo sabrían. Al ceder habían cedido a todo.
Nadie llevo nada ¿quién llevaría algo en la derrota? Nada era suyo, todo — su carne misma — de los vencedores.
Las mujeres, los niños, los ancianos. Los guerreros /indefensos sin sus armas, deshechos por el sitio/ no eran más que hombres desnudos que avanzaban.
Por fin quedó él. El hombre que entregaba Quitzä al enemigo.
Tal vez su destino era quedarse ahí, ver avanzar /múltiple, plural, ajeno/ al ejercito que ahogó los caminos, que fue asfixiando la vida de su ciudad, al que entregaba todo: territorio, pirámides, dioses, cada objeto.
Pero él también debía ir hacia lo verde, entre las hojas, descubrir que lo aguardaba en el silencio.
Miró el arma última clavada en la tierra. Quiso enterrarla en su pecho, pero era tarde. La enterró cuando decidió rendirse. La enterró en cada uno de los vencidos.
— Es suya — lloró, por que /tal vez/ ni siquiera era una gran victoria para los sitiadores.
Lenta, múltiple, plural, ajena, la armada vencedora avanzó.
Largos brazos verdes se levantaron, raíces silenciosas rompiendo la tierra nueva, semillas danzando en el aire, una enredadera subiendo — en mil días — las escaleras rendidas de la pirámide.
Desde lo alto, a la velocidad vegetal de la selva, avanzó, devorando a Quitzä y su memoria.

miércoles, agosto 27, 2008

HOTEL Venus


Durante el sexo el hombre mira con tanta atención el espejo, que la mujer mira a su propia imagen con celos.

martes, agosto 26, 2008

HOTEL Otoño


Guardas la flor que te dí, para salvarla del olvido. Tomó tu mano preguntándome si recordaré.
Rozamos nuestras pieles sabiendo que la memoria es frágil, nos besamos con amor y ninguna seguridad que en 10 o 20 años este momento signifique algo.
Estas paredes, esté lugar, esta cama, estas pieles ¿cuanto tiempo serán lo que son? ¿Qué tan lejos estamos del olvido, del odio, o peor aún, de la indiferencia?
Nos abrazamos, nos besamos, desesperadamente, buscamos un significado en nuestras pieles, en los momentos.
Que amargos son los momentos felices.

lunes, agosto 25, 2008

HOTEL Avenida Torres


Mientras el viajero se quita los zapatos se pregunta qué miraran tan atentos los retratos en las paredes del cuarto, y por que alguien colgaría una imagen de alguien relamiéndose como ante un exquisito plato.

domingo, agosto 24, 2008

HOTEL Penthouse


Desde la ventana veo desaparecer las luces de la ciudad, ordenadamente. Una línea negra que se mueve hacia aquí. Escucho un rumor apagado y no sé que sea. Viene con la oscuridad.
Cierro la ventana. Me cubro hasta la cabeza.
¿Vibró durante un segundo la habitación?
Lo ignoro, pero al otro lado de la frágil barrera de las sábanas, el rumor ocupa mi cuarto.

sábado, agosto 23, 2008

HOTEL Corredor Turístico


Para las camareras los turistas son siluetas arrugadas entre las sábanas, formas imprecisas en la ropa tirada por el cuarto; son rastros: toallas humedad, vasos usados, jabones goteando en el baño.
Cuando por algún motivo se encuentran con los viajeros frente a frente, sin aviso, parpadean lentamente como quien ve un fantasma.

viernes, agosto 22, 2008

HOTEL Nairobi


El abrevadero es el lugar perfecto para la caza. Las presas lo saben pero más urgente que el temor es la sed. Bajan confiando en la misericordia del depredador. Algunos no saben: los más pequeños, los ingenuos. Ellos mueren sin miedo. Que sabrosa, entonces, su carne. Fresca y relajada.
Los huéspedes bajan al bufete e ignoran lo que acecha en el pasillo, detrás de las macetas.

jueves, agosto 21, 2008

HOTEL Encuentro


No más web, no más cam. Al fin juntos, desnudos. Nada pasa. Sacan sus celulares para verse a través de las cámaras, y la pasión se enciende.

miércoles, agosto 20, 2008

HOTEL Restaurant



— Hay una mosca en mi plato.
El mesero de inmediato fue a cambiarlo.
—Disculpe, señor, no volverá a ocurrir. Que disfrute su oruga.

martes, agosto 19, 2008

HOTEL Atlixco


La puerta se abre. Al fin, al fin libres. La pareja deja de ver su entorno y se concentra en su pasión, desbordada, urgente, que no pide más que ser satisfecha, la ropa desaparece en un instante, las manos vuelan sobre el secreto de los sexos, gimen sin llegar a la cama.
El botones con la mano extendida piensa que, tal vez, esa imagen sea su propina.

lunes, agosto 18, 2008

HOTEL Precios económicos



La sordidez del cuarto, la luz amarillenta, los rastros de suciedad en el baño, el espejo vulgar mirando sus cuerpos desnudos, el olor a cigarrillos viejos, a sexo, humedad, manchan de alguna forma el momento.
Ella se viste lentamente, sin decir nada.
— Prefiero la casa de la abuela — menciona el lobo.

domingo, agosto 17, 2008

HOTEL Cd. J.




Después del sexo, entre las sábanas revueltas, ella descansa sobre su pecho y él reflexiona mientras fuma un cigarrillo.
Todo perfecto. La imagen exacta.
Ahora, piensa con un dejo de miedo, deberé intentarlo con una mujer viva.



sábado, agosto 16, 2008

HOTEL Garage



Para nuestro encuentro era imprescindible la discreta cochera, el que estuvieran acostumbrados a no hacer preguntas, el que fueras perfectamente aceitada, el que me acercara a tí desnudo, el que ronronearas, feliz, con tus 500 caballos de fuerza.

viernes, agosto 15, 2008

HOTEL Venus



Agotados, desnudos, descansamos. El colchón enciende, satisfecho, un cigarrillo.

jueves, agosto 14, 2008

HOTEL Cuarto M17



Escucho al hombre que habita en el cuarto arriba del mío. Lo oigo levantarse, ir al baño, tareararear una música lenta y triste. Esa música la reconozco de una tarde en que lo perdí todo, reconozco también ese ligero arrastrar de un pie, la forma nerviosa en que golpea la navaja de afeitar contra el lavamanos. Sonidos tan familiares que me obligan a ver el número impreso en la llave. ¿No será que me equivocado otra vez de cuarto, y he dejado mis rutinas allá arriba, sin mí?

martes, agosto 12, 2008

HOTEL Milesimal



No era una prioridad, así que las advertencias no sobresalían en ningún lado. Algunos lo notaron al no poder cerrar sus ventanas, pero el aire calido, el fresco olor de la vegetación era preferible al encierro. Los hoteles se vieron forzados a bajar sus tarifas y el ahorro era mayor que la molestia de mover algunos muebles. La marea era tan lenta que muchos no notaron la progresiva invasión de los cuartos. Quienes trataron de oponerse a ella fueron derrotados por la tranquilidad del asunto: siempre parecía haber tiempo para hacerlo después y cuando el después llegaba ya lo había abarcado todo. Algunos edificios fueron derribados, pero quienes abrieron puertas y ventanas, dejándolo pasar, permanecieron. Primero fue una desgracia, luego una costumbre, al final un atractivo. La gente llegaba a verlo, se hospedaba en las pequeñas áreas libres de la invasión, se sacaba fotos rodeados del infinitamente lento tsunami de vegetación.

domingo, agosto 10, 2008

HOTEL Cadena Bates



— Que aburrido — dicen los afortunados que aún pueden alejarse del Hotel Bates.

sábado, agosto 09, 2008

HOTEL Servicio 24 horas



El exilio es frío. Desde el gulag del pasillo, la maquina de hielo rumia su destierro.

jueves, agosto 07, 2008

HOTEL Cinco estrellas Monterrey



La reservación estaba a nombre del Sr. R. B. Domínguez.
Buscó en sus bolsillos la cartera, las tarjetas, credenciales, algo que determinara su identidad. No había nada. Ni un papel, un monograma, una línea. Desconcertado miró su maleta anónima. Tenía la tira blanca y negra del aeropuerto pero nada que la vinculara con R. B. Abrió su portafolio. Hojas membretadas de empresas dirigidas a departamentos más no a personas. Ni siquiera podía nombrar a nadie que lo conociera porque era la primera vez que visitaba esa ciudad. Sus llaves no tenían marca alguna. No pudo recordar si el coche de la empresa tenía algo, cualquier cosa, que sirviera de identificación. Miró avergonzado al empleado. Que duro era darse cuenta, de golpe, que no existía.

martes, agosto 05, 2008

El monte de las sutiles nieblas




En el principio no existía ni la luz, ni el silencio, y en los nueve cielos las sombras se confundían unas con otras y en el Mictlan los ríos no conducían a nadie al inframundo. Era el comienzo de todas las cosas.
En las noches sin estrellas, los dioses jugaban a inventar objetos.
Poseían a Poyauhtécatl, o monte de las sutiles nieblas, que tenía dentro de sí todos los sonidos del mundo aun no creado, y al generar el sonido que los dioses gustaran, creaba su imagen en este mundo, porque primero fue la voz de obsidiana corriendo como un río antes que las aguas y cuando los señores de la dualidad imaginaron el canto del mar, el monte de las sutiles nieblas generó ese canto y el mar fue hecho, y los moradores de sus profundidades y la tierra donde moría, y todos los objetos que intervenían en la creación de su obsesiva voz.
El hombre fue hecho al imaginar su llanto, su voz de niño y de hombre y de anciano, porque para los dioses, el Hombre no es más que ruidos sucesivos, una voz cambiante que, como el mar, fue creado por ellos en un juego que construía al mundo al ritmo de sus caprichos.
Y sucedió que Quetzalcoatl quiso apoderarse de Poyauhtécatl para dárselo a los hombres y pudieran crear el rumor del maíz y de las cosas necesarias para vivir.
Pero los dioses podían crear la seca voz de las lanzas, por lo que llegó ante ellos disfrazado de componedor de cantos y antes de sentarse con los dueños del cerca y del junto, en la casa del canto, pudo ver al monte de las sutiles nieblas suspendido del techo y supo que su triunfo estaba dentro de él, y que también podía estar ahí su cercana muerte.
Quetzalcoatl cantó, entonces, de un lugar donde uno era parte de lo creado y creador, donde uno se inventa a sí mismo. Les habló de la tierra desconocida del sueño, y de sus extraños habitantes y fue él quien enseñó a los dioses a soñar, a dejar las ataduras de este mundo, y mientras dormían bajó a Poyauhtécatl al mundo y creó el maíz y el sonido de los días, y de las lluvias.
Mientras tanto los dioses descubrían que la tierra de los sueños no tiene habitantes permanentes, y siempre es necesario regresar, y cuando lo hicieron, ebrios de imágenes y experiencias, vieron que el monte de las sutiles nieblas no estaba con ellos y supieron quién había sido el ladrón y convertidos en huracán bajaron al mundo dispuestos a destruir lo creado y dar muerte a Quetzalcoatl.
Y fue la primera vez que el huracán caminó entre los hombres e hizo rugir de dolor al mar. Pero Quetzalcoatl creó el sonido de las distancias y el huracán se perdió en una tierra enorme y caminó muchos días, perdiendo parte de su fuerza hasta encontrarse, por fin, con Quetzalcoatl y los dioses cayeron sobre él y Quetzalcoatl peleó con ellos, y en la niebla de los dardos floreció el humo de los escudos, y durante la batalla Poyauhtécatl rodó sobre sí mismo y cayó a tierra, ahí, entre los hombres, cayó y se rompió en mil pedazos.
Entonces fue el silencio.
Voz de la nada, canto de la muerte, sonido de las estrellas.
Del fondo de las cosas surgió un sonido, un rumor que brotó al mundo, los dioses dejaron caer sus armas y siguieron esa voz sin cuerpo, canto liberado.
Y Poyauhtécatl, roto en mil pedazos, cantó sobre el mundo, desgarrando el silencio, y las cosas fueron creadas sin ningún propósito, ni siquiera el juego de los señores de la dualidad.
Y el tigre fue creado por el rumor de sus pasos, por el ruido del rayo vivo que representa.
Y el canto de las aves fue: la imagen de sus plumas y sus colores, algarabía creada al vuelo.
Y la lluvia mil obsidianas descendiendo.
Y el mundo fue llenándose de sonidos y de cosas y únicamente guardaron el silencio las estrellas y la profundidad de las aguas y los hombres supieron que sólo ahí podrían encontrar la paz pues el mundo ya no era un buen lugar para vivir, tan lleno de voces y rumores y cantos y melodías y ritmos y estruendos y ruidos que los hombres no significaban nada en el mundo, y muchos fueron a entregarse a las aguas.Y Quetzalcoatl supo que todos se unirían con el silencio si él no hacía nada y antes que ellos se sumergió en aguas oscuras donde habitaba el silencio y ahí recogió las rosadas caracolas vivas de las profundidades que guardaban dentro de sí el silencio, del mismo modo que las caracoles de la superficie guardaban el rumor del mar.
Y subió a la tierra y dio a los hombres las caracoles rosadas que pusieron en sus cabezas, y el silencio filtró la algarabía del mundo y se convirtió en los sonidos que escuchamos por nuestras orejas, las caracoles vivas, el rumor del mundo lleno y vivo atenuado por el silencio del mar.

lunes, agosto 04, 2008

HOTEL Tres Cruces



Cubrió con las toallas todos los grifos, puso una almohada bajo la regadera, llenó la taza del baño con las sábanas, la colcha colmó el depósito y tuvo que admitirlo, algo drip drip drip goteaba irremediablemente en su cabeza.

domingo, agosto 03, 2008

HOTEL Bienvenidos



Luces donde no hay nadie, sonidos de regadera en cuartos vacíos. Los veladores no se preocupan, saben que ciertos hoteles sueñan huéspedes.

sábado, agosto 02, 2008

HOTEL Venus



Al orgasmo le llaman la pequeña muerte. Ahora deberá explicárselo a la mujer que no respira.

viernes, agosto 01, 2008

HOTEL Bye



El que no estés aquí no es motivo para que no sigas marchándote.