miércoles, mayo 28, 2008

ANÁLISIS

Virus aparentemente no patógeno, pero armado.

martes, mayo 27, 2008

HOTEL 16 Oriente

PREJUICIO. Mujer sola en entrada de hotel.

HOTEL kilometro 27

Mientras se alejaba por el pasillo tuvo la conocida sensación de haber olvidado algo. Y así era: arrumbado en la cama del cuarto, se dejó a si mismo.

lunes, mayo 26, 2008

HOTEL centro Guadalajara

El encargado del estacionamiento notó lo grande que le quedaban las ropas; quien abrió la puerta del hotel observó lo delgado que era; la mujer de recepción miró sus movimientos de insecto; el hombre del elevador la forma en que movía, distraído, sus dedos: con una fluidez asombrosa, como si no tuviera huesos ahí dentro; el botones que le enseñó el lujoso cuarto se dio cuenta de lo indiferente que estaba a sus explicaciones de contactos y puertas.
Lo único que hizo brillar sus ojos fue la caja fuerte que había en la habitación. Miró su interior, satisfecho, se relajó visiblemente, como si por fin se sintiera cómodo, seguro en ese lugar.
La mujer que arregla los cuartos vio las ropas pulcramente dobladas, la forma increíble en que plegó cada prenda para que ocuparan casi nada de espacio en los cajones. También notó la llave en la mesa de noche indicando que no había salido. Miró a su alrededor el cuarto vacío, desconcertada.
No podía haber salido desnudo… ¿Dónde…?
Por si acaso salió de inmediato, no sin notar que el cartel de NO MOLESTAR estaba puesto en la manija de la cerrada caja fuerte.

HOTEL Antigua carretera a Cozumel

Un diseño lujoso, cerca de la abandonada carretera, escaleras de mármol sin terminar, un piso de teca, unos acabados sencillos, muebles de melanina, pintura barata en las habitaciones, focos amarillentos pendiendo de alambres llenos de polvo y cochambre, y yo, aquí, en la habitación, un paso más en la agonía de este lugar.

sábado, mayo 24, 2008

DICTAMEN

Por ser el único participante en esta categoría, Alejandro R. obtiene automáticamente el Premio al Monólogo del Mes.

HOTEL Camino a la sierra Negra

La sangre es tibia. Entre la tierra húmeda, a mitad de la noche iba perdiendo la sensibilidad en las piernas y las manos. Bloques de hielo. Paradójicamente el único consuelo era la herida. No veré el amanecer, se dijo. Nunca más vería más a nadie conocido. A nada.
Era un pensamiento extraño. Nunca más lo conocido: no otra cerveza, jamás un cigarrillo. Pero tampoco otro miedo, el terror de mirar un arma decargarse en él a boca jarro.
Pensó en el cuarto de hotel que tanto le desagradó el día anterior. Era pequeño, vulgar, olía a orines. Pero ¿qué importaba? sólo era un lugar donde reunirse, para repasar el plan por última vez. Matar o morir. Salieron de ahí con solo dos opciones. Bien, había escogido ya una. De no haber salido del cuarto, de quedase en esa cama dura con sus sábanas polvosas...
Cerró los ojos por última vez.
Que valiosas son las últimas cosas.
En su mente se acurrucó entre esas sábanas, tibio y seguro, y nunca se sintió más a gusto que en ese hotel.

viernes, mayo 23, 2008

HOTEL Camino a Cuetzalan

La niebla baja, se espesa, borra el mundo de tal manera que, desde el balcón del hotel uno tiene la impresión de que todo ha desaparecido, que se navega sobre el blanco mar hacia un blanco horizonte. Hay un ligero vértigo, un mareo de quien se encuentra perdido en alta mar. La racionalidad nos dice que no es más que niebla. Entramos a nuestra habitación, cerramos las cortinas, buscamos una explicación al sutil mecerse de todas las cosas de la habitación.

jueves, mayo 22, 2008

HOTEL Con vista al mar en todas su habitaciones

La marea que no se detuvo, una marejada inusitadamente lenta, la luna llena que no dejó de crecer, un sueño. No importa más que la limpieza absoluta del agua y que en el horizonte en vez de aves había peces.

HOTEL carrera a Huejotzingo

Las cadenas no son sólo de acero, a veces son únicamente las asas de una maleta que nos instan a aferrarlas, a salir del cuarto y continuar un viaje sin más sentido que el de la partida.

HOTEL-dormitorio a 100 metros del hospital

Esencialmente un hotel es una pausa entre destinos.
Esencialmente un hospital es lo mismo, pero los destinos...

lunes, mayo 19, 2008

HOTELES Ruta Golfo Centro

Se ha acostumbrado a despertar sin horror, sin asco ni maravilla. Abre los ojos y sabe que está rodeado de cucarachas, en cuanto se mueve los insectos corren a esconderse, si sólo abre los ojos puede ver el circulo perfecto que lo rodea, las antenas desplegadas hacia él, las alas inmóviles, la atención que siente sobre su cuerpo. No lo tocan. No corren sobre él: sólo lo rodean. No importa lo caro o sórdido que sea el hotel: cien, doscientas cucarachas siempre a su alrededor. Las pequeños y negras, las grandes y largas, las enormes.
A nadie le ha contado lo de las cucarachas. A nadie que sueña con esos insectos, y en sus sueños son enormes como gatos, las antenas largas y carnosas, con rostros no humanos pero tampoco de insectos, hablando con susurros que no puede siquiera describir. Enormes, vivas, eternas.
Cree ver cucarachas en sus sueños por que despierta rodeado de ellas.
Ignora que las cucarachas acuden atrapadas por el aroma de sus sueños, por las imágenes que elabora, que lo rodean, maravilladas, de que sea un hombre y no un insecto quien pueda imaginarlas como dioses.

HOTEL Carretera A Oaxaca

El Santa Mónica es uno de esos hoteles en donde muy pocos pasan una noche completa, y las luces permanecen encendidas noche y día. Un lugar para negocios nocturnos, reuniones secretas, para intercambios ilegales.
Hay un libro en la recepción y los asiduos al Santa Mónica lo tratan con respeto. Ningún nombre real es anotado ahí, ninguna hora de llegada o de salida es cierta.
Son cuidadosos en ello.
No desean que suceda el milagro secreto, del que nadie habla porque quieren creer sólo en un mundo de dinero, de carne y piel a la venta. No maravillas que no tienen porqué ocurrir en ese hotel y romper su ritmo diario. Aún maravillas increíblemente sencillas.
Sucede así: ningún dato es real en el libro.
Es un hecho sobre el cual se sustenta la realidad del Santa Mónica. Y si alguien llega a anotar su verdadero nombre (por azar, descuido, por tentar la suerte) al salir del hotel será otro. Otros sus rasgos, su memoria, su destino.
Y el libro mantiene su serena realidad donde cada nombre es falso.

domingo, mayo 18, 2008

ARENA

Llegará, pensó durante 3,763 días. Vendrá del Oeste, a través de la playa, montado en un caballo blanco. En sus manos el placer, en sus labios mi nombre que desconozco, el nombre secreto que sólo los amantes se susurran en la oscuridad. Será una tarde cualquiera, mientras me detengo un segundo a ver el mar.
Vendrá pensó año tras año, cada vez con menos fé. Un día dejó de buscar en el horizonte. Era vieja para ello, cansada de tanta esperanza, harta de la soledad.
Durante un tiempo lo añoró tanto, lo creyó tan real que se imaginaba que iba a crearlo de la nada, que iba a nacer de la misma arena, que lo haría carne sólo mediante el deseo.
Durante un instante creyó con todas sus fuerzas. Vendrá, vendrá, vendrá. Pero nadie más que ella se encontraba en la playa. Era el último de los 3,763 días.
Camino de regreso a la casa vacía, no se fijó en las huellas de un caballo en la arena, que venía del Oeste. Huellas firmes, precisas, reales, que se detuvieron a unos pasos antes de encontrarla. Huellas que no continuaron de modo alguno, como si quien las creó hubiera desaparecido de golpe, como si un caballo y un jinete pudieran desaparecer como un sueño que se ha convertido en muy pesado de soñar.