jueves, octubre 09, 2008

HOSPITAL Sed


Después de desinfectarse, y antes de regresar el quirófano las enfermeras revisan los instrumentos. Llevan tanto tiempo haciéndolo que les toma apenas un instante, sus dedos aletean sobre el acero y los filos, en decisiones casi inconscientes apartan un bisturí por una leve mella, desechan una tijera que se ha aflojado, aquello que no parece perfecto. Los miran a contraluz como si buscaran huellas de dedos en una copa de cristal impecable. Retiran piezas porque no les gusta su brillo, porque su filo es demasiado preciso, o no están perfectamente frías cuanto las tocan. Si alguien les pregunta porqué hablan de resistencia de materiales, de imperfecciones falsas. En realidad las apartan por un hecho estético, por una intuición, por que a veces parece que ese filo, bisturí, grapa, tijera tienen sed de sangre.

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