jueves, octubre 23, 2008

FUERTE


— De niño, las bicicletas. Grandotas, con cuadrado, les decía. Con asiento atrás. Rojas de preferencia. Claro que las azules estaban padres. Nunca me decidía. Iba a verlas todos los días, y si llegaba una nueva la nueva me gustaba más. Entonces grande quería decir fuerte. Y tenían que durarme, me decía, por que nunca iba a cansarme de ella.
“Luego los autos, cafés de preferencia. Dodge Dart, Le Barons, Plymouth. Grandotes. Con aletas. Parecían lanchas de tan grandes. Mucho metal. Grande es fuerte y fuerte quiere decir duradero. La idea de cambiar un auto cada año era tonta. Un auto es para usarlo año tras año, para envejecer juntos. Así que era importante escogerlo. Iba todos los días a las agencias a verlos, a olerlos. A sentirlos. Me subía a ellos, lo acariciaba, pensando en cómo se verían conmigo. Encariñándome primero.
“Ahora aquí, ya ve. Buscando algo grande, de acero. Fuerte. Que dure. Debe durarme mucho. Y con manijas de bronce, por favor. Y acolchado en morado, y algo bonito en la tapa... sí, ese podría ser… ¿y que otros modelos de ataúd tiene?

No hay comentarios.: