miércoles, septiembre 24, 2008

HOTEL Sunshine


El café-terraza era tranquilo, con un clima envidiable. Había un aroma a aire fresco, café recién hecho, manteles de algodón crujientes bajo el limpio sol. La hierba en las paredes era de un verde envidiable y uno deseaba recargarse en ella para sentir su fresco rocío. Los que desayunábamos ahí, todos los días, nos saludábamos con un gesto antes de dedicarnos a nuestro café, nuestras cosas, el periódico que nos ofrecían, siempre oportunas, las meseras. Era un buen periódico. No traía nunca malas noticias. Uno se enteraba de cosas bellas, de cosas buenas, de cosas heroicas, de cosas deseables, de cosas logradas, de cosas hechas, de cosas justas, de cosas que en ningún otro lado encontraba… Por eso dejé de ir ahí. Al cerrar el diario, todo era distinto, cada detalle diferente, la mañana entera arruinada por la sombra de la duda.

1 comentario:

arcticthek dijo...

esas dudas no dejan vivir...