martes, septiembre 09, 2008

HOTEL Norte


El cuarto estaba lleno de oscuridad. Más aún. Pudo sentir el trémulo vibrar del abismo.
Eso era ridículo, se dijo, con la llave en las manos: sólo era una habitación a mitad de la noche. La luz estaba a un par de pasos, si tanto miedo tenía de lo negro bastaba con encenderla.
Entró decidido. Tres, cuatro segundos después se escuchaba, lejano, un golpe.
La puerta lentamente se cierra, a la espera.

2 comentarios:

JORGE SOLANA AGUIRRE dijo...

Saludos!!!

La oscuridad es un amuleto que nos permite ver con claridad nuestros pensamientos.

José Luis Zárate dijo...

Pensamientos oscuros, of course.

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