viernes, septiembre 05, 2008

HOTEL Fiesta Tropicana


A veces la soledad es demasiada, más cuando hay quien la remarca. Él ahí, ahogándose de abandono, y junto… ah, junto…
Se puso de pie, furioso, golpeó la pared de la habitación.
— Basta — gritó — basta de silencio.

1 comentario:

Laura dijo...

Proyectando imágenes (sombras) en la pared… El silencio es lo que más duele. La soledad es producto del silencio. Los gritos arrancan lágrimas de tristeza… la pared gotea pintura. Tan sólo basta de dolor… que llegue la noche para dejar de proyectarme en la pared.
Saludos