miércoles, septiembre 03, 2008

HOTEL Familiar


Nos conocimos en una convención de viajeros, nos encontramos en la ruta, dormimos por primera vez en un hotel, ella no quiso dejar su trabajo de mensajera, yo no podía abandonar el rumbo de cobros. No importaba. Nunca tuvimos un hogar fijo. Los niños se acostumbraron a despertar diario en otra ciudad. Crecieron y se fueron a sus propios caminos. En algún lugar la perdí a ella. A veces creo verla a lo lejos, entrando a una habitación, pagando una cuenta, caminando hacia la máquina de hielo en los pasillos. En ocasiones entro a un cuarto de hotel y todavía puedo escuchar las risas, la algarabía, el amor, el cariño, y los miro a todos y nunca pienso en lo cerca que está el checkout.

1 comentario:

Laura dijo...

El texto me recuerda aquella frase (mal citada por cierto) de donde está el amor está el hogar…
El personaje a pesar de no haber vivido en el mismo lugar, al entrar a la habitación, escucha algo que jamás existió, al menos no en esa habitación… no puede recordárselo, por más poderoso que sea el deseo, si no existe algún referente que vincule a una emoción o una persona… sería más fácil para él olvidarla.
Saludos