martes, agosto 26, 2008

HOTEL Otoño


Guardas la flor que te dí, para salvarla del olvido. Tomó tu mano preguntándome si recordaré.
Rozamos nuestras pieles sabiendo que la memoria es frágil, nos besamos con amor y ninguna seguridad que en 10 o 20 años este momento signifique algo.
Estas paredes, esté lugar, esta cama, estas pieles ¿cuanto tiempo serán lo que son? ¿Qué tan lejos estamos del olvido, del odio, o peor aún, de la indiferencia?
Nos abrazamos, nos besamos, desesperadamente, buscamos un significado en nuestras pieles, en los momentos.
Que amargos son los momentos felices.

2 comentarios:

Laura dijo...

Es cierto… después de un tiempo todo pierde sentido. Los besos amorosos y llenos de deseo ya no existirán. Aquello que alguna vez fue valioso, se convierte en un recuerdo lejano, difícil de identificar.
Estamos a un paso, a una palabra, a una acción, del olvido del odio. Con una acción y todo termina. No se necesita mucho para odiar a la otra persona… quizá para amarla tampoco, pero el odio es lo más común entre las personas.
Saludos
P.D.: Me voy a robar su texto señor Zárate… con sus respectivos créditos claro está…

José Luis Zárate dijo...

Laura:
Un honor. me agrada mcho que te guste

z