viernes, agosto 22, 2008

HOTEL Nairobi


El abrevadero es el lugar perfecto para la caza. Las presas lo saben pero más urgente que el temor es la sed. Bajan confiando en la misericordia del depredador. Algunos no saben: los más pequeños, los ingenuos. Ellos mueren sin miedo. Que sabrosa, entonces, su carne. Fresca y relajada.
Los huéspedes bajan al bufete e ignoran lo que acecha en el pasillo, detrás de las macetas.

1 comentario:

Rain dijo...

Vaya, por elipsis, imaginar a ese Depredador.
Ejercicio mental leyendo tus posts.