jueves, agosto 07, 2008

HOTEL Cinco estrellas Monterrey



La reservación estaba a nombre del Sr. R. B. Domínguez.
Buscó en sus bolsillos la cartera, las tarjetas, credenciales, algo que determinara su identidad. No había nada. Ni un papel, un monograma, una línea. Desconcertado miró su maleta anónima. Tenía la tira blanca y negra del aeropuerto pero nada que la vinculara con R. B. Abrió su portafolio. Hojas membretadas de empresas dirigidas a departamentos más no a personas. Ni siquiera podía nombrar a nadie que lo conociera porque era la primera vez que visitaba esa ciudad. Sus llaves no tenían marca alguna. No pudo recordar si el coche de la empresa tenía algo, cualquier cosa, que sirviera de identificación. Miró avergonzado al empleado. Que duro era darse cuenta, de golpe, que no existía.

3 comentarios:

JORGE SOLANA AGUIRRE dijo...

Te saludo!!

Te felicito por tu traducción.
Me gusta tu forma subjetiva de narrar.

La existencia de un individuo no es comprueba al reflejarse en un espejo, se comprueba el momento de soñar.

JORGE SOLANA AGUIRRE dijo...

La existencia de un individuo no se comprueba al reflejarse en un espejo, se comprueba al momento de soñar.

Martin dijo...

La verdad que me parecio genial la narracion, te sigo leyendo desde hace un tiempo ya y me encantan los posts
sigue asi! un saludo desde monterrey