martes, julio 22, 2008

HOTEL Viernes



Alguien vive conmigo en el cuarto del hotel, tras las cortinas, creo, o bajo la cama. Escucho su respiración, lenta y densa. Lo imagino desnudo, pues a veces escucho pies descalzos en el baño desierto, busco — como Crusoe — huellas que lo delaten en la mullida alfombra. Dejo a propósito frutas y delicias pero no las toma, jamás. Me pregunto qué come y en la árida oscuridad del cuarto no es un pensamiento grato. Sé que toca mis cosas, sólo lo suficiente para que exista la percepción. Me he cambiado de suite varias veces y disfruto de una sensación de amplitud y libertad intoxicante hasta que creo escucharlo deslizarse detrás de los muebles. Duermo con un filo bajo la almohada y pienso que a mitad del sueño lo acomoda, del mismo modo que le acercamos a un niño el biberón. No puedo soportarlo, tomo mi maleta y me marcho. Pero la maleta es más pesada de lo normal. Basta con abrirla y ver quién, qué, está ahí. No me atrevo. Dejo la maleta y huyo, corro, grito tal vez. Siento que detrás mío, como un cachorro perdido, como un tigre, la maleta empieza a seguirme.

4 comentarios:

thek3 dijo...

hola, me gusta mucho como escribes. mi favortito es el hotel selene. saludos.

street trilce dijo...

Lo interesante es lograr que el final suene natural. No hay disonancia. Esa maleta, sí, persigue, va tras quien nos lo cuenta.

YO merengues dijo...

Maneja un Intertexto muy interesante. Más sensato que el protagonista de “El Horla”. Mínimo intenta huir con la vida a “salvo”. Sólo vengo de paso… saludos

José Luis Zárate dijo...

:) Gracias