lunes, julio 21, 2008

HOTEL Océano



Las familias llegan a ver el hueco del mar, de horizonte a horizonte. Juegan en la orilla, en la arena negra que sirve para hacer castillos que brillan en la noche. Los niños — inocentes — se meten al hueco, corriendo por la pendiente, mientras la madre — precavida — da unos cuantos pasos procurando no perder de vista la playa y les dice que no muy lejos, no muy lejos, pero ellos corren y corren y se dicen que — si hay suerte — verán un tiburón. Los dueños del hotel pagaron a un par de carpinteros para que levantaran un costillar falso de ballena y sonríen cuando, maravillados, los huéspedes entran comentando lo mucho que ofrece el mar.

4 comentarios:

Agustin dijo...

Muy buenos textos, todos. Yo también quería hacer una colección de ficciones sobre hoteles, pero nunca la he completado.

street trilce dijo...

Como la piel de un androide que spas por ser humano: agua con medusas y tiburones. Subrayo que este sentido de extrañeza en tus relatos, son, creo su marca, su sello, ¿o su esencia?.

YO merengues dijo...

Ay que chido. Permitame decirle que su texto vino a alegrarme el triste, deprimente y solitario día. Creo que es lindo cuando alguien le dice a alquien lo que le ocacionan sus textos.
En este caso, usted me ha regresado la felicidad que dejé (o quizá escapó...)ir.
Saludos

José Luis Zárate dijo...

Mil gracias.
Cuando era chico (hace un mooonton de años) me gustaba ir a pescar libros en los tiraderos y puestos de viejo. Encontrar algo en ellos me hacia sentir un personaje de Lovecraft encontrando el necronomicón.
La red me ha devuelto esa alegría.
Y nada me ha alegrado tanto en mucho tiempo que saber que alguien se sintio alegre por unas líneas mías.