jueves, julio 17, 2008

HOTEL No

Nadie vive aquí. Nos topamos con un millón de personas en las calles, cada día, pero todas están de paso. Sabemos que la mitad del territorio lo ocupan las maletas, que todos los autos están en tránsito, que quien construyó las casas y calles se ha marchado ya y quienes las ocupan se están yendo en este instante. Los que mueren por algún imprevisto son trasladados de inmediato, hay un miedo atroz a dejarlos aquí, donde nadie va a quedarse a llorar su pérdida. Lo único fijo aquí es lo momentáneo. No sabemos cómo funciona la ciudad. Tal vez los que pasan hacen una fracción del trabajo que todo hábitat necesita. Alguien saca un foco, otro más lo coloca, mil viajeros dan una fracción del giro necesario. Ignoro cómo se realizarán las acciones más complejas. En fin, que todo gesto en este lugar en una bienvenida al mismo tiempo que un adiós, y todas las acciones son transitivas. Hay quien se confunde porque esta ciudad es idéntica a todas las ciudades, pero los viajeros saben que nada es permanente aquí. Una sola señal lo descubre, un solo signo. Lo único que no tiene esta ciudad son hoteles.

4 comentarios:

albertochimal dijo...

Qué voz tan particular la de estos textos, José Luis... Da gusto ver crecer este libro virtual.

Muchas gracias por (todas) las citas que dejaste allá en el blog. Un abrazo.

iris dijo...

un breve vistado a lo momentáneo de la realidad....guau

Andres dijo...

Hola queria invitarte a que anotes tu blog en el directorio de blogs de bloguisferio.com

Rain dijo...

Sin Hoteles, como una vida estática. Sin éxtasis, sin dicha.

Sugestionarse con el cuento, traspasar dimensiones. Alucinar. Grax por ello.