domingo, julio 27, 2008

HOTEL Vista


— ¡ECO!
— ¡ECO! ¡Eco! Eco, eco…
El sonido ya diluyéndose hasta que uno tiene la impresión de que sigue escuchándose aunque ya no esté aquí.
Tomados de la mano gritamos nuestro nombre, los cariñosos apodos que nos hemos dado, los “te amo” tradicionales, todo aquello que deseáramos se repitiera para siempre, una y otra vez.
Regresamos al hotel, a su silencio de pesadas alfombras y oscuras cortinas.
En la cama, veo cómo te diluyes, me digo que siento en mis manos aún el tacto de tus dedos.

3 comentarios:

Sv Alteza Gato, reina de los felinos domèsticos por la gracia de Dios padre que envió a su Hijo a tomar carne en la Virgen gloriosa nuestra Dama Santa Marìa dijo...

el sábado dormí en un hotel fresa. odié la zona rosa, no entendí por qué nos hospedaron tan lejos de bellas artes si nuestro trabajo estaba en bellas artes.

"por razones obvias", me dijo jorge ya cuando acabó el evento y estábamos cenando en un samborns lleno de jotas finas.

mi golem de la palabra verificadora es: zildzg

street trilce dijo...

Nítido el relato para imaginar cómo se desestructura una mano, una sensación.
Esas manos desapareciendo...

posdata.- dejé otro comment en el anterior post.
Salute.

YO merengues dijo...

Todo se diluyó, al fin, como Eco... murió por alguien que no la valoraba, chale chale.
Narcisa (en este caso)... se encontró con su tulipan... Eco, tirada al vacío de los recuerdos y la soledad.
Saludos