miércoles, junio 18, 2008

HOTEL Terminal

No es más que un sitio de espera, suficiente para bañarse, descansar un poco los pies, dormir trabajosamente en lo que el próximo camión parte.
Toda parece exudar nerviosismo. Las ventanas que en vez de cristal tienen láminas de plástico, los lavabos sin ningún adorno, la cama cubierta con una exigua sábana insuficiente para el frío de la noche.
Se escucha, como un eco, el anuncio de salidas y llegadas, el tremor constante de los motores.
Pienso en el mar que sueñan los caracoles. Si coloco este hotel en mi oído pudo escuchar el rumor de los destinos.
Si presto la suficiente atención ¿podré escuchar el mío?
Debo salir de aquí.
Llevo años sabiéndolo.
Con un suspiro me inclino sobre mi cubeta de agua, y empiezo a asear este cuarto.

1 comentario:

Rain dijo...

Es una poderosa idea que se percibe como envuelta de niebla: el rumor de los destinos.

Salute José Luis.