domingo, junio 15, 2008

HOTEL Herrera

La puerta era una lamina donde alguien había apuntado: Hotel. Para ir al baño debía atravesarse un patio de tierra, sin asustar a las gallinas. Cuando amaneció, un aroma a tortillas recién hechas. El comal era la base de un bote. La familia estaba reunida ahí y la abuela me sonrió, con unas risueñas encías. Comimos charlando de todo y nada y yo me sentí parte de su alegría. ¿Quién desea 5 estrellas?

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