domingo, junio 15, 2008

HOTEL Evidencia

El inspector lo sabía: los suicidas no doblan su ropa antes de colgarse. No olvidan la carta culpando a alguien. No alquilan una habitación a 10 calles de su casa. Cierran las persianas porque el matarse es algo íntimo. Pistas más que suficientes para sospechar algo turbio. Por ello rentó la habitación en ese hotel, dobló cuidadosamente sus ropas, abrió sin prisa las cortinas...

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