viernes, mayo 23, 2008

HOTEL Camino a Cuetzalan

La niebla baja, se espesa, borra el mundo de tal manera que, desde el balcón del hotel uno tiene la impresión de que todo ha desaparecido, que se navega sobre el blanco mar hacia un blanco horizonte. Hay un ligero vértigo, un mareo de quien se encuentra perdido en alta mar. La racionalidad nos dice que no es más que niebla. Entramos a nuestra habitación, cerramos las cortinas, buscamos una explicación al sutil mecerse de todas las cosas de la habitación.

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