viernes, mayo 04, 2007

Hubo una ceremonia oficial, ante las cámaras juró que haría lo posible, el hospital móvil era testimonio de lo bien que funcionaba su mandato, que habían pensado en todo. Cuando llegamos era demasiado tarde: cadáveres y polvo. Pero, efectivamente, pensaron en todo: el convoy traía heridos, convalecientes, abuelas llorosas que afirmaron que llegamos justo a tiempo.

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