miércoles, enero 17, 2007

AGUARDAN

En el parque los veo, esperando. Sentados en las bancas de hierro disfrutando el sol, o soportándolo. Bien vestidos, la mayoría. No quieren ser confundidos con pordioseros. Se ponen el chaleco que ya nadie usa, lustran sus pesados zapatos, se abotonan el saco gris que nunca volverá a ponerse de moda. A veces llevan sombreros, tan anacrónicos como sus peinados llenos de brillantina, sus bigotes recortados con esmero. Esperan al nieto, a un vecino que los reconozca, a alguien que tenga curiosidad de hablar con los viejos.
Aguardan para exhibir, ante cualquiera que les preste un poco de atención, el pesado catálogo de sus fantasmas.

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