martes, enero 23, 2007

ACTO

Las luces sobre el escenario enceguecen. No son para los ojos de los actores. Su brillo convierte todo lo que hay atras en sombras. Cada noche actúan ante un vacío negro, una cueva llena de ecos. Hay una respuesta en la actuación, un chiste bien ejecutado convoca un vendaval de risas, una escena conmovedora un murmullo triste, un violento acto la pared sólida del espanto. Los actores moldean a las sombras al otro lado de las luces, las hacen responder mediante sus voces, sus gestos, sus movimientos. Cuando mueren en escena pueden sentir el pesar envolviéndolos, las lagrimas en la oscuridad los recorren sin tocarlos. Cuando cuando por algún motivo mueren de verdad en el escenario se levantan, como fantasmas, se dirigen al frente, se inclinan y esperan la recompensa bien ganada de los aplausos.

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