sábado, diciembre 02, 2006

SIR ARTHUR

Es difícil presentar a Sir Arthur Conan Doyle sin mencionar a Sherlock Holmes.
La mayoría de la gente mirará al escritor con sorpresa. No es alto y delgado, en realidad se parece a Watson. Su invitado preferirá mencionar a sus otros personajes: Challenger, al brigadier Gerard, a sus novelas históricas. Mejor aún, desea hablar de espiritismo, planes etéreos, fantasmas. Pero alguien preguntará cuando regresan las aventuras policíacas, Peor aún, cómo llego a ser el albacea literario de Sherlock.
El presentador mira las fotografías que Sir Arthur defenderá esta noche. Hadas. Ridículas hadas. ¿Qué fue de los poderes de observación, del método científico, de la racionalidad que el detective defendía sobre todo?
También lamenta que Doyle no sea Sherlock Holmes.
Pero no importa. El detective esta más ahí que su propio creador. El publico se ira a su casa contenta porque casi tocó al detective. Habrá quien piense que Watson juega a que es Conan Doyle.
Tal vez por eso quiera creer en tonterías, se dijo el presentador mientras se levantaba la cortina. Tal vez sea bueno para Sir Arthur pensar en fantasmas.
Lo mira ahí, serio, solemne.
Invisible.
Tal vez deba creer porque él mismo es ya un fantasma.

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