jueves, diciembre 21, 2006

RABIA

Muerto el perro se acabó la rabia. Pero la locura continua viva en el aire, en el ladrido que nadie escucha, en las fauces que se cierran sobre una piel que no lo sabe, la enfermedad se introduce junto con la saliva invisible.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

José Luis: Te mando un abrazo sincero desde estas frías tierras toluqueñas. Feliz año nuevo, en el que seguramente volveremos a vernos para seguir colaborando juntos. ¡Saludos!

Porfirio Hernández

porfirio dijo...

¡Oye, está medio complicado escribirte!

José Luis Zárate dijo...

Un saludote.
La verdad es que he estado sin computadora (freí todas mis direcciones) pero es un gusto enorme saludarte
z